La corrupción en las administraciones públicas de Brasil es “endémica” y tiene “metástasis”. Así de radical fue este martes el fiscal Athayde Ribeiro Costa, uno de los responsables de la operación anticorrupción Lava Jato, después de hacerse pública la detención del expresidente de la estatal brasileña Eletronuclear, Othon Luiz Pinheiro.

La operación Lava Jato investigaba hasta ahora los enormes fraudes en el seno de la empresa pública de petróleo y gas (Petrobras). La petrolera que fue el orgullo de Brasil reconoce que perdió más de 6.200 millones de reales (unos 2.000 millones de dólares) debido a un gigantesco esquema de corrupción que operó durante diez años, aunque la policía estima que los desvíos y los contratos inflados le pueden haber costado hasta 19.000 millones de reales.

Los investigadores creen que el expresidente de Eletronuclear, que ya había dejado el cargo después de las primeras sospechas de corrupción, recibió sobornos por valor de 4,5 millones de reales (1,4 millones de dólares) para amañar contratos para empresas, que a su vez inflaban los costes de obras públicas. Las compañías supuestamente beneficiadas son prácticamente las mismas que ya estaban siendo investigadas por contratos fraudulentos con Petrobras.

La operación Radioactividad, como la policía ha llamado a la decimosexta fase de la Lava Jato, ha acabado también con la detención de Flávio David Barra, un alto ejecutivo de la constructora Andrade Gutierrez. El presidente de esta misma empresa, Otávio Azevedo, está detenido por el caso de Petrobras…

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