El fenómeno de la corrupción en México es complejo ya que, a pesar de ser un lastre para el desarrollo económico, el que se extienda a prácticamente todas las esferas de la sociedad -–tanto públicas como privadas– lo convierte en una práctica sumamente complicada de abatir. Los diversos escándalos en que se presume corrupción, desde el caso de la Casa Blanca, el caso Oceanografía y Pemex, las concesiones de OHL en el Estado de México o las acusaciones de los “moches” de los partidos políticos en el Congreso, demuestran cómo la sombra del fenómeno es generalizada.

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