Para combatir la corrupción es necesario medirla, pero México no tiene un sistema propio para ello y depende de estadísticas de organizaciones internacionales sobre la percepción de este problema. Por eso, representantes de organismos integrantes del Sistema Nacional de Transparencia y de órganos estatales anticorrupción se pronunciaron ayer por crear un sistema para cuantificar ese flagelo en el país.

En el foro Retos y desafíos del combate a la corrupción y la impunidad desde lo local, Blanca Lilia Ibarra Cadena, comisionada presidenta del INAI, señaló que el combate a la corrupción en México requiere de la acción de todas las esferas sociales y todos los niveles de gobierno.

Explicó que no existe una fórmula universal y única que resulte efectiva para combatir la corrupción en todo el país, por la diversidad sociocultural de sus regiones. Por ello, dijo, es necesario estudiar los casos particulares.

Agregó que en las sociedades contemporáneas los problemas son tan numerosos y complejos que resulta imposible solventarlos sin la participación de la sociedad civil.

El comisionado del INAI Óscar Guerra Ford planteó que es necesario desarrollar una medición nacional de la corrupción, más allá de los indicadores que reflejan la percepción de la ciudadanía.

Añadió que la forma en que se mide hoy en México es a través de la encuesta que hace Transparencia Internacional, en la que el país obtuvo 31 de 100 puntos posibles en 2020.

Otros datos que consideró importantes para la medición son los del Banco Mundial y el Banco de México, que calculan que el costo de la corrupción es de 9 por ciento del PIB, lo que equivale a más de 2 billones de pesos anuales.

Con ese dinero, indicó Guerra Ford, el INAI podría sobrevivir 2 mil años.

El comisionado se manifestó a favor de fortalecer el Sistema de Denuncias Anónimas de la Secretaría de la Función Pública y de incluirlo como parte del Sistema Nacional Anticorrupción como un Sistema Nacional de Denuncias Anónimas, donde se pueda denunciar a un legislador, a un juez, a un integrante de un organismo autónomo.

Expuso que algunos de los retos de los sistemas anticorrupción son vencer la inercia de las prácticas deshonestas arraigadas desde hace décadas en gran parte de las instituciones del país y erradicar el sistema de simulación que se ha montado para justificar las decisiones que tienen de trasfondo actos de corrupción.

Fuente: La Jornada