En junio de 2010 se discutió en la Suprema Corte de Justicia de la Nación el que se ha considerado, por sus méritos y por su trascendencia pública, uno de los proyectos más importantes en la carrera del ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea. Fue la última vez que se utilizó la facultad de investigación sobre
posibles violaciones graves a los derechos humanos que tuvo la Corte desde 1917 y que, tras la reforma constitucional del 2011, se trasladó a la CNDH. Una lástima.
El proyecto estudió las posibles violaciones y las responsabilidades derivadas del incendio de la Guardería ABC, en Hermosillo, el 5 junio del 2009. Y hoy viene a cuento por su afinidad con los hechos ocurridos en la línea 12 del Metro de la CDMX. De mi parte, suscribo cada una de las línea escritas entonces en aquel proyecto. Así que, en esta entrega, le cedo la palabra al ministro Zaldívar y, de paso, le suplico que las recuerde para zanjar la polémica que está rodeando su silencio actual.
“Cuando se actualizan omisiones importantes por parte de los órganos y entidades del Estado que permiten o provocan violaciones graves a los derechos fundamentales —escribió entonces Zaldívar—, debe haber responsables, debe haber alguien que responda por tales afectaciones. No podemos aceptar que se sostenga que en estos casos no hay a quien imputar responsabilidades.
“Los servidores públicos quienes tienen a su cargo las dependencias, entidades y organismos del poder público son responsables de las fallas graves que se cometan en las instituciones que están bajo su titularidad. No puede entenderse de otra manera. Los dirigentes son responsables de las entidades que dirigen. Son causantes de los éxitos, pero también lo son de los errores graves que se cometen por acciones u omisiones. Los aciertos serán suyos, pero los errores
también.
Para leer columna completa: Clic aquí
Fuente: El Universal
Por: Mauricio Merino


















































