El uso generalizado del término “teoría de cambio” tiene distintos significados para distintas personas. Lo cierto es que las teorías de cambio pueden tener diferentes características, terminología o niveles de sofisticación.

Sin embargo, en el mundo de las organizaciones no-gubernamentales (ONGs), en general se entiende que una teoría de cambio es un resumen de las hipótesis que explican cómo y por qué lo que uno hace llevará al cambio que se quiere generar; es decir, por qué lo que uno hace tendrá los resultados buscados. Una teoría de cambio nos permite detectar 1) que funcionó en caso de que el proyecto o la organización hayan logrado sus resultados esperados, y que no en caso contrario y 2) que ajustes realizar en el camino. Es un documento “vivo” que puede ser modificado en función de lo aprendido sobre los resultados que se lograron o no.

Se puede elaborar una teoría de cambio para un proyecto, una organización o una iniciativa que involucre múltiples organizaciones. El objetivo de esta breve guía es contribuir a que el concepto y el proceso de elaboración sean más accesible y aplicable para distintos grupos, con sus respectivas necesidades y contextos. Por ello, nos enfocamos en teorías de cambio para un proyecto y una organización. Naturalmente, ambas deben relacionarse y dialogar entre sí. Una teoría de cambio organizacional se asemeja a la de un proyecto en espíritu, pero tiene un alcance más amplio ya que abarca la razón de ser de la organización, y por ende debería incluir todas sus iniciativas. La elaboración de una teoría de cambio organizacional implica pensar más allá de cada proyecto en particular y reflexionar acerca de lo que la organización en su totalidad busca lograr.

Para los que están elaborando una teoría de cambio por primera vez, se sugiere comenzar por un solo proyecto, no todos. Sin embargo, también es importante crear una teoría de cambio a nivel organizacional, si es que no se ha hecho aún.

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