Entre 150 y 250 millones. Esa era la cantidad de vacunas de AstraZeneca que supuestamente iban a estar disponibles para combatir el coronavirus en América Latina en el primer semestre de 2021.
Al menos eso es lo que habían anunciado en agosto pasado los presidentes de Argentina y México, tras dar a conocer que empresas privadas en sus países producirían en conjunto la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford y la farmacéutica con sede en Reino Unido.
El proyecto, financiado por la fundación del millonario mexicano Carlos Slim, tenía como objetivo producir y distribuir las vacunas en toda América Latina (con excepción de Brasil, que tiene su propio acuerdo).
Sin embargo, llegando a mayo, todavía no está disponible ni una sola dosis de este preciado antiviral.
La ausencia de este elemento clave en la lucha contra el covid-19 se está sintiendo particularmente en Sudamérica, que vive un rápido aumento de casos por la segunda ola de la pandemia.
Uno de los más presionados por la falta de esta vacuna es el mandatario argentino, Alberto Fernández, quien contaba con el antiviral producido por su país y México como la principal arma en su estrategia de vacunación.
A finales de 2020 el gobierno de Fernández firmó con AstraZeneca su primera y más grande compra de vacunas: 22,4 millones de dosis.
Las primeras 2,3 millones de inoculaciones debían estar disponibles en marzo pasado, y otras 4 millones en abril. Sin embargo, hasta el momento el país -que vive un récord de contagios diarios- no recibió una sola dosis de ese contrato.
Esto llevó a que muchos criticaran al gobierno por haber priorizado el acuerdo con AstraZeneca por sobre otras opciones, como la vacuna de Pfizer-BioNtech, farmacéuticas con las que las autoridades argentinas no lograron llegar a un acuerdo, como sí lo hicieron varios de sus vecinos, incluyendo a Uruguay y Chile.
Algunos incluso acusaron al gobierno de haber ninguneado a Pfizer-BioNtech para favorecer al Grupo Insud, responsable de la “pata argentina” de la producción de la vacuna de Oxford- AstraZeneca, algo que las autoridades negaron.
En medio de los rumores y las tensiones, el empresario farmacéutico argentino Hugo Sigman, dueño del Grupo Insud, acudió a las redes sociales para rechazar las acusaciones y explicar por qué se ha retrasado la producción de la vacuna.
Fuente: Animal Político