El anuncio hecho por la Secretaría de Educación Pública sobre suspender indefinidamente la evaluación magisterial y posterior a la jornada electoral, dar marcha atrás a dicha decisión, pone en evidencia que el talante reformador del gobierno de Peña Nieto está lejos de apoyar un proyecto de transformación del país, concluye el Centro de Investigación para el Desarrollo, A.C. (CIDAC).

“Si una medida tan importante como es la evaluación docente puede quedar a disposición de presiones políticas inmediatas, resulta cuestionable el verdadero compromiso del gobierno con la reforma”, argumenta este think tank.

En un documento de análisis, los investigadores de este centro Ximena López, Mariana Meza, Carlos de la Rosa, Santiago Martínez, Rafael Vega y Lorena Becerra, abundan en que esta decisión también sugiere que el gobierno federal está dispuesto a sacrificar un modelo educativo eficaz de largo plazo, que supuestamente era el objetivo de la reforma de 2013, con tal de obtener beneficios de corto plazo; en este caso, no asumir los costos políticos de un enfrentamiento con los maestros de cara a las elecciones del 7 de junio pasado.

“Esta decisión del Ejecutivo compromete el respeto de la legalidad, desvanece la credibilidad del gobierno y pone en tela de juicio la estabilidad y viabilidad de las otras reformas en el mediano y largo plazo”, señalan…

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